La Montaña humana

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Primo Carnera nació en un pequeño pueblo italiano el 26 de octubre de 1906, y como hijo mayor de la familia, debió colaborar en la obtención del sustento en los difíciles tiempos que trajo la I Guerra Mundial, años en los que pasó de niño a adolescente casi sin darse cuenta debido a que todo trabajo era insuficiente a pesar que hizo prácticamente todo lo que le fue posible.

Con un físico sumamente desarrollado, dado que cuando apenas había pasado los 20 años de edad ya superaba los dos metros de estatura, era requerido para trabajos de fuerza hasta que fue contratado por un circo donde, además de actuar como luchador, resultaba fundamental para la labor de armado y desarmado de la carpa.

Su vida no habría cambiado de no haber llegado con el circo a Francia, donde fue visto por un excampeón de Peso de Pesado, Paul Journée, quien decidió llevarlo al boxeo.

Journée confiaba que, con semejante físico, Carnera se convertiría en una atracción importante pero primero debía enseñarle a boxear. Varios meses se dedicó a esa tarea, y junto al manager francés León Sée consiguieron la posibilidad del debut del gigante. No parecía una empresa fácil, porque el rival era el conocido veterano León Sebillo, pero, para asegurarse la victoria, Sée le entregó la mitad de la bolsa en juego al rival de Carnera para que se dejara vencer. Y así ocurrió cuando tras recibir un golpe en el segundo asalto, Sebillo cayó y no se levantó hasta que declararon el kcnockout.

La idea pareció buena y se pensó en armar una seguidilla de victorias como para nutrir un récord que llamara la atención, aunque todo a espaldas de Carnera, quien no debía sospechar que sus rivales difíciles estaban previamente “arreglados”.

El objetivo era que, aunque en una carrera relativamente ficticia, el italiano llegara a Estados Unidos, donde estaba la plata grande del boxeo, con una buena experiencia y un estilo pugilístico debidamente moldeado por sus manejadores. A partir de allí, sí podría iniciar una carrera de verdad porque tendría con qué hacerla.

Claro que, si el negocio fue bueno para los conductores de Carnera, también lo vieron así los oscuros personajes que manejaban el boxeo en Estados Unidos dentro de lo que se conocía como: “la Mafia”, y el gigante italiano pasó a quedar bajo esa protección.

Sin sospechar, siguió adelante, pero no todos los rivales duros accedían al negocio. León Chevalier no aceptó y derribó a Carnera en el sexto round. El italiano se levantó y se le fue encima tirando ampulosos golpes a troche y moche, lo cual permitió al segundo de Chevalier, Bill Perry, que sí había accedido al “arreglo”, arrojar la toalla declarando el abandono de quien iba ganando claramente el combate.

Estalló el escándalo y la verdad salió a la luz. Primo supo que varios de sus rivales se habían dejado caer y al tomar intervención los organismos rectores, le fue aplicada una suspensión, tanto al boxeador como a sus segundos.

Había que empezar de nuevo. En serio. Y Carnera empezó. Enfrentó rivales conocidos, tanto en América como en Europa, y aunque sufrió varias derrotas, sus victorias fueron más. Tal es así que una seguidilla de definiciones categóricas logradas en Estados Unidos entre 1932 y 1933 lo pusieron ante el campeón mundial, Jack Sharkey, con el título en juego. Sharkey había vencido por puntos a Carnera en 1931, pero Primo había mejorado mucho desde entonces. Y lo demostró. En el sexto round alcanzó al campeón con un tremendo uppercut de derecha y lo envió a la lona por toda la cuenta. Primo Carnera era campeón Mundial de todos los pesos y el cine no tardó en llamarlo.

Defendió su corona con éxito ante el gigante vasco Paulino Uzcudun y ante Tommy Loughran, pero su reinado terminó el 14 de junio de 1934 cuando fue vencido por Max Baer, con quien había trabajado en el conocido film “El campeón y la dama”.

Terminaba así el reinado del italiano que había sido bautizado como: “la Montaña humana”, y que causaba asombro cuando apenas subía al cuadrilátero y se quitaba la bata dejando a la vista su impresionante físico.

Sin embargo, no terminó allí su carrera. Decidió tomar un descanso y en noviembre de ese mismo año visitó la Argentina. Aquí realizó un combate ante el Pesado local Vittorio Cámpolo, al que venció por puntos en el estadio de Independiente, en Avellaneda. Poco estuvo Carnera en nuestro país, pero se dio tiempo para visitar Pehuajó en aquel noviembre, realizando una exhibición en el estadio del Club Deportivo Argentino (entonces Sportivo), donde hoy se encuentra el Colegio Nacional.

Primo Carnera fue el primer excampeón Mundial de boxeo que visitó Pehuajó para realizar una exhibición, lo cual será motivo de alguna nota futura.

Ganó un par de peleas en Brasil y logró una excelente victoria en Nueva York ante Ray Impellitierre, lo que lo catapultó nuevamente a los primeros planos, pero en 1935 se encontró con el ascendente Joe Louis y fue noqueado. Igualmente siguió combatiendo y se retiró con 39 años de edad, dejando un récord de 88 victorias y catorce derrotas.

Reavivando el fuego de su juventud, volvió a la lucha libre con cierto éxito, pero su salud empezó a declinar. Falleció en Sequale, su pueblo natal, en 1967 dejando su nombre marcado en la historia del boxeo como para no ser olvidado, y mucho menos por los pehuajenses.

 

Roberto F. Rodríguez.

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