La gloria ahí nomás

Noticias Pehuajo - Deportes - La gloria ahí nomás

Acaban de cumplirse 39 años de un combate por un título mundial de boxeo que tuvo a un argentino como protagonista, en el que el mundillo pugilístico local había cifrado grandes esperanzas: Carlos Manuel Del Valle Herrera. Quizá no muchos lo recuerden pero en su tiempo logró que se fijaran en él debido a cierto parecido físico con un gran contemporáneo: Carlos Monzón.

Nacido en San Justo, en el partido bonaerense de La Matanza, en el verano de 1955, se inició en el pugilismo a los catorce años llegando a disputar 60 peleas como amateur. Con 21 años cumplidos pasó a la arena rentada y tras varios lapsos de inactividad, pasó al equipo de Amilcar Brusa, entrenador que tuvo en Monzón a su primer campeón mundial.

A sus órdenes, Del Valle comenzó a recuperar terreno y si bien nunca fue campeón argentino, obtuvo la chance de combatir por el título mundial Medianos Junior, versión Concejo Mundial de Boxeo (C.M.B.), frente a Maurice Hope, un muy buen campeón, frontal y con buena técnica aunque, según los entendidos, no era nada extraordinario.

Hope, de 28 años y profesional desde 1973, había obtenido la corona en marzo de 1979 al noquear en San Remo al ítalo-estadounidense Rocky Mattioli, siendo Herrera uno de los principales integrantes de la lista de futuros retadores.

El argentino logró mostrarse en los Estados Unidos donde noqueó sucesivamente a duros probadores como: Fabella, Barajas, Mc Kinley y Aguirre, cerrando la serie con otro knockout, en este caso, ante el excampeón mundial Billy Backus.

La oportunidad de una pelea titular era un derecho adquirido, pero Hope defendió el título ante Mike Baker y esquivó la pelea ante el argentino, programada para marzo de 1980.

En julio de ese año noqueó otra vez a Mattioli pero ya no pudo evitar más a Herrera, acordándose que la pelea se realizaría el 25 de noviembre en Londres, aunque para la Argentina, el combate comenzaría en la madrugada del día siguiente.

Herrera, de muy buena contextura física para la categoría, con su estatura de 1,78 metros era tres centímetros más alto que el campeón, y cuatro años más joven, contando con mayor experiencia porque tenía 41 peleas profesionales con 37 victorias y cuatro derrotes, mientras que Hope sólo sumaba 24 combates, con 21 triunfos, dos derrotas y un empate.

El campeón sería local porque representaba al Reino Unido de Gran Bretaña en razón de haber nacido en una colonia inglesa, pero la curiosidad era que ambos eran zurdos, es decir que combatían con brazo y pierna derecha adelantada, lo cual les complicaba la pelea a ambos, dado que estaban muy acostumbrados a enfrentar a rivales diestros pero no así a otros zurdos.

Osvaldo Ardiles y Julio Ricardo Villa, integrantes de la Selección Argentina que había ganado el Mundial de 1978 y que para 1980 actuaban en el fútbol inglés, acudieron a la cita para alentar a Herrera, en cuyo equipo reinaba la confianza, encontrándose presente, además: Carlos Monzón, como ilustre colaborador en el rincón.

Herrera sabía que si lograba meter una buena mano, la corona podría ser suya. A diferencia del campeón, el argentino tenía ese recurso ganador en su bagaje y tendría por delante un total de quince asaltos para alcanzar dicho objetivo.

Hope debía demostrar que él era el campeón, pero para ello tendría que asumir riesgos al intentar mantener la ofensiva porque el retador era muy bueno en el contragolpe.

El primer tercio de pelea mostró a Herrera relativamente cauteloso, atento y dispuesto a aprovechar la mínima oportunidad que encontrara, pero Hope no se la dio. Aún así el campeón no sacó grandes ventajas pero hizo lo suficiente como para que su corona no peligrara. Con el transcurrir de las vueltas, al británico no le quedaba tan segura su corona, menos aún cuando el árbitro Arthur Mercante (h) le descontó un punto por foul.

Herrera creció, y en el undécimo round estuvo a punto de noquear al campeón. Una zurda abierta, tirada casi en swing, impactó en el lado derecho del rostro de Hope y lo mandó para atrás, pero cuando su cuerpo pareció desmoronarse, las cuerdas frenaron su caída y quedó sentado sobre la segunda cuerda. Herrera dudó cuando Mercante amagó con intervenir pero enseguida lanzó una derecha ascendente que por muy poco no causó estragos y luego otra izquierda abierta que llegó a destino, pero el británico pudo pararse y huir de allí. Fue el momento. El instante donde la gloria está, quizá por única vez en la vida, al alcance de una mano, pero esa mano nunca llegó porque el argentino no se hizo el espacio para meter un golpe definitivo y sólo logró llevarse por delante al rival.

Algo muy similar ocurriría años después entre “Martillo” Roldán y Tommy Hearns, cuando el norteamericano parecía flamear pero el cordobés no pudo meter la mano justa.

Hope se recompuso y Herrera, lesionado en una mano, apeló a tirar todo lo que tenía pero abusó de golpes cruzados que facilitaron el esquive del campeón, cuando en realidad debió haber empleado golpes ascendentes.

El campeón, maltrecho, con el rostro inflamado y un ojo semicerrado, terminó ganando por puntos en un fallo que, en general, resultó aceptable. Herrera no tuvo otra oportunidad y se retiró en 1988 dejando un registro de 56 victorias, 36 de ellas antes del límite, once derrotas y dos empates, y el recuerdo de haber tenido la gloria ahí nomás, a un solo golpe, pero no pudo ser.

Roberto F. Rodríguez

<

.

.

.

.

.

Monedas

Sitio web de referencia: Banco Nación

Moneda Compra Venta
Dolar U.S.A 27.20 28.20
Euro 33.00 34.00
Real 650.00 700.00
Farmacia Del Aguila
Farmacia Fernadez