Así somos

Noticias Pehuajo - Deportes - Así somos

Me convencieron. Y lo digo con absoluta resignación. Rindiéndome ante la evidencia. Aclaro que me costó creerlo. Y muchas veces invertí un tiempo importante en pensamientos relacionados con el tema. Pero ya no puedo más. Me rindo y acepto lo que me demuestran los medios masivos y que es una verdad que muchos prefieren callar, pero existe, y esa verdad es que: a Messi no lo queremos. Así, como suena. No lo queremos. ¿Cuántos años llevamos castigándolo como responsable de nuestros infortunios futboleros a nivel internacional? Sobre él se han escuchado todo tipo de reproches. Desde el simple: ¡No quiere jugar! Hasta el odioso: ¡Sólo quiere jugar con sus amigos!, pasando por epítetos como: pecho frío, calesitero, egoísta, caprichoso, camarillero, etc., etc. ¿Cuántas frustraciones descargamos en él?

Es cierto que cuando el carro se empantana en el barro al conductor sólo se le ocurre castigar al caballo que tira dicho carro. Pero no lo hace responsabilizando al noble animal por el infortunio sufrido. Lo hace porque sabe que ese noble animal es el único que lo puede sacar del pantano. Por eso lo castiga una y otra vez esperando una reacción favorable. Muchas veces se actuó así con Messi. Castigándolo sin piedad, quizá esperando que reaccionara y una noche, aunque fuera la última, se iluminara como en sus mejores galas y metiera tres goles, aunque tuviera que hacer todo solo, aunque fuera en la asfixiante altura ecuatoriana de Quito, y aunque no pudiera correr por el peso de la presión externa. Pero que los hiciera y nos llevara definitivamente al Mundial de Rusia a disputarse el año próximo. Ésa era nuestra esperanza. La última moneda que quedaba por jugar. Y en la desesperación lo destrozamos aún más hasta la noche del martes último. Porque no le teníamos fe. Porque se argumentaba que estaba acostumbrado a jugar siempre para ganar algo importante, pero nunca había jugado para no perderlo todo.

Entonces se hizo el milagro. El fútbol nos regaló una noche de alegrías y Messi metió tres goles para llevarnos al Mundial, como todos queríamos.

Pero resulta que ahora no fue Messi el autor del milagro, ni siquiera el técnico y/o el plantel, sino que quien posibilitó el tan esperado éxito fue Manuel, un personaje energético –así lo definió Juan Sebastián Verón, según dicen– que, llevado a Quito por el presidente de la A.F.A., cargó de energías positivas al grupo de jugadores como para facilitarles el camino al éxito.

Claro que en un país como el nuestro, lo de personaje energético o sanador de la fe quedó rápidamente a un costado porque el impacto mediático exige títulos de otro calibre, entonces pasó a ser simplemente: “el Brujo”. Y así su historia ganó espacio en todos los medios periodísticos, en mayor o menor medida, pero tanto que casi no quedó ni un mínimo resquicio para un cartelito con el sincero: “¡Perdón Messi!”

Pero somos así. Y es injusto. Claro que es injusto. Porque fue a él a quien más responsabilizamos de nuestra pobre producción numérica y futbolística en estas eliminatorias. Fue a él a quien llevamos a que un día decidiera renunciar al seleccionado. Y, obviamente, fue a él a quien volvimos a ir buscar.

Todo esto me trae el recuerdo de unas inolvidables charlas entre un reconocido cirujano de nuestra ciudad y un muy recordado sacerdote rural, siendo ambos integrantes de la Policía de la provincia de Buenos Aires, en las que el facultativo le planteaba el siguiente reclamo al presbítero: “¿Por qué razón cuando conduzco una intervención quirúrgica de alto riesgo y el paciente logra sobrevivir, todos dicen que se salvó gracias a Dios, mientras que si en esa misma operación al paciente se la va la vida, la responsabilidad es únicamente mía? ¿No le parece injusto?”. Todo un tema para desarrollar. Ante ello el sacerdote explicaba que el cirujano no es más que una herramienta de Dios para cumplir sus designios. Pero la polémica era inevitable. Las partes exponían sus argumentos. La ciencia y la fe. El reconocimiento y la injusticia. Y las charlas, altamente enriquecedoras, se extendían para mi satisfacción y avidez de aprendizaje.

Y ahora parece que estamos ante una disyuntiva parecida, porque pareciera que nos fuimos desbarrancando por culpa de Messi y compañía, pero no llegamos a tocar fondo por obra y gracia de un personaje ajeno al plantel, pese a la excelente labor de Messi en el último y decisivo partido en la altura de Quito y bajo una atmósfera poco amigable.

Es que así somos los argentinos. ¿Tanto nos cuesta pedir perdón? ¿O vamos a esperar que vuelva con la copa del mundo para colgar el pasacalle?

Roberto F. Rodríguez. 

.

VOLVÉ A MIRAR PEHUAJÓ DEBATE

.

.

.

.

.

.

Monedas

Sitio web de referencia: Banco Nación

Moneda Compra Venta
Dolar U.S.A 17,30 17,70
Euro 20,65 21,65
Real 555,00 605,00
Farmacia Del Aguila
Farmacia Fernadez